«Lo más importante en esta vida siempre será la familia»

«No importa dónde estés, si a medio kilómetro o al otro lado del mundo: siempre estarás conmigo y siempre serás mi hermano» — Dominic Toretto

Muchas veces no nos damos cuenta de la suerte que tenemos algunos con la familia que nos ha tocado. Si miráis un poco más allá —y no, no es necesario remontarse a las películas ni a los años sesenta—, veréis que en muchas familias la situación no es buena. Es raro que hoy en día se encuentre a una familia que no tenga problemas con alguno de sus parientes y eso es muy triste.

La familia es algo importante. Es lo que tenemos nada más nacer y es lo que vamos a tener hasta que muramos. Tu familia es la que está ahí siempre y nunca te abandona. La familia está compuesta por esas personas que te dirán siempre lo que creen mejor para ti, sea lo que quieres oír o no. Tened en cuenta que en ningún momento he dicho que estas personas tienen que estar ligadas de forma sanguínea. En este saco tan particular incluyo a padres adoptivos, hermanos, tíos, abuelos, amigos o, en algunas ocasiones, simples conocidos que han ido evolucionando en tu vida.

No es nada raro que a un niño pequeño le pregunten en clase algo como «¿Qué es para ti la familia?», a lo que normalmente responden cosas del tipo «mis padres», «los que me cuidan» o «los que viven conmigo». Y en múltiples ocasiones este pensamiento sigue siendo así cuando esos niños se convierten en adultos, que ven solamente la palabra y el significado de Familia ligado a las personas que cohabitan con ellos y a las que ven normalmente o, en el caso de vivir fuera, llaman de vez en cuando.

Para mí, la familia no es eso. No se trata de vivir con alguien y mostrarle tu cariño de vez en cuando. Lo que realmente demuestra que esa persona o ese grupo de personas forma parte de esta categoría tan especial es que estén presentes, tanto para lo bueno, como para lo malo, y, a su vez, que tu estés presente para ellos, incluso si han renegado de ti. En esas ocasiones ves realmente quién es tu familia.

El otro día leí en un libro (Los caminantes de Carlos Sisi) una historia sobre un drogadicto que entró en la cárcel, conoció a otro con su misma condición y se hicieron compañeros allí dentro. Al salir, este hombre logró dejar atrás su adicción y enderezar su vida. Cuando se enteró de que su compañero saldría de la cárcel, fue a recogerlo y le ofreció una nueva vida. Estuvo con él las noches en las que le tocaba pasar el mono, estuvo cuando le ofrecieron su primer trabajo y también estuvo en los intentos fallidos por volver al mundillo de la droga. Durante una cena, ese compañero, ese amigo, le dijo que ya no necesitaba buscar a su familia perdida porque, para él, después de todo lo que había hecho, ese hombre se había convertido en su familia.

En mi caso, y doy gracias, tengo la suerte de contar con la familia que me ha criado y que no cambiaría por nada del mundo. Son personas que siempre han estado ahí y sé que van a seguir estándolo. En especial hay un caso concreto a destacar: mi hermana pequeña. Llegó después que yo pero llegó con fuerza. Por lo que mis padres me han contado, nunca he tenido celos de ella, al contrario, procuraba protegerla de todo el mundo lo más que podía y es lo que sigo haciendo. Por suerte para mí, ella ha hecho lo mismo conmigo en las circunstancias que ha podido, sobre todo teniendo en cuenta su edad, ya que está en etapa adolescente-efervescente. Pero estoy segura de que en un futuro va a estar ahí, igual que estoy segura de que yo también lo estaré.

Es por ello que os haré pensar un poco. Pensad en esas personas que os hacen la vida más fácil y os ayudan en el camino, en todos los que os han dicho las verdades a la cara sin temor a que los dejaseis tirados por el camino porque, aunque los dejéis, ellos van a seguir ahí. A pesar de todo, ellos estarán. Puedes cagarla (hablando vulgarmente) muchas veces, pero por mucho que lo hagas, van a seguirte allá donde vayas. Es por eso que debes cuidarla. Cuida de tu familia al igual que ellos cuidan de ti. No esperes a mañana para ofrecerles tu apoyo y tu cariño. No te estoy diciendo que les digas «Te quiero» continuamente, no lo necesitan. Lo saben igual que lo sabes tú. Lo único que hace falta es que tengas esos pequeños gestos que salen del corazón y hacen la diferencia, porque «lo más importante en esta vida siempre será la familia, los que están contigo aquí y ahora».

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