Algún día volveré

Para no perder tiempo, con apenas unas horas de diferencia con el anterior libro, allá que voy en mi tarea de leer la bilogía de Bárbara Lorenzo. Después del shock con el final de El primero de un millón de besos, necesito seguir leyendo a esta autora antes de que me dé un soponcio. Y, por ello, ¡allá vamos!


DATOS DEL LIBRO:

  • Tapa blanda: 218 páginas
  • Título: Algún día volveré
  • Autor: Bárbara Lorenzo
  • Género: Romántica
  • Editor: Editorial Círculo Rojo/Editorial Anubis (12 de noviembre de 2013)
  • Idioma: Español
  • ISBN-10: 8490506450
  • ISBN-13: 978-8490506455


Prólogo: vaya, parece que nuestra autora tiene una ligera obsesión por los aviones. Como no tuve bastante con la historia anterior, lo primero que encuentro en esta es un despegue. Gracias a dios, la protagonista ahora es pasajera. Esto se pone interesante…

Capítulo 1

Madre mía, empezamos bien: niña rica y buena que acata todo lo que le dicen. Súmale que odia a su madrastra y a saber a cuantos más. Por lógica, en algún momento va a estallar. ¡Y yo estaré ahí para verlo! ¡Gracias!

Esto es muy fuerte. Llevo varios días sin poder leer y ahora son las 2:15, mañana tengo que levantarme temprano y el insomnio ha venido a mí. Bárbara, no me mates, no leo tu libro para que me de sueño, es que no he tenido otro momento mejor que este en estos días jajajaja Dicho esto, vamos a ver qué pasa.

 

«Cualquier persona que conociese a Mario Mascaró y sus hermanos usaría la misma palabra para describirlos: perfectos. Eran guapos, educados y buenos estudiantes. »

Traducción: aburridos. Lo siento, porque sé que las personas así son buena gente, pero a mí personalmente un tío tan… Bueno en todo… Me termina aburriendo. Y creo que a Julieta le pasará exactamente eso. Si es que está enamorada de él realmente, cosa que también empiezo a dudar. No niego cariño, pero no amor.

Ha dicho que pasó algo en Florencia de lo que no se olvida. Ya está, se ha liado con uno, está claro. Ay, pillina…

«–Me gustas mucho, doctor. ¿Lo sabes?»

Como dice Matías: permíteme que insista. No te lo crees ni tú. Le tendrás un amor especial, pero fijo que al de Florencia lo vas a adorar más que a él. Si no, no habría novela, simplemente.

Capítulo 2

«Julieta y ella se conocieron el primer día de colegio. El primer día Julieta lloraba sin consuelo, Miranda le prohibió hacerlo porque ella sería su amiga. Desde entonces nunca se habían vuelto a separar. »

Tener una amistad así es algo muy bonito. Envidio a la gente que puede disfrutar de algo como eso desde que es muy pequeña. Por desgracia, esto pasa poco. Es más probable encontrar esa amistad inseparable con el paso de los años que nada más empezar tu frágil existencia.

[Sé que habéis pensado «Uy, qué filósofa, qué bonito ha quedado eso». Ves, lo sabía yo. Os tengo calados xD]

«Cuanto más tiempo llevaba con Mario, más segura estaba de que para él, no era más que un florero. Un precioso objeto que mostrar a los demás, orgulloso de que hacía con ella lo que le daba la gana porque nunca se revelaría.»

Pues me parece a mí que te queda bien poquito para ver a la leona que lleva dentro. Te vas a cagar, chaval.

«Lo que ellas desconocían era que la vida, en breve, les deparaba otra prueba que les volvería a demostrar su inquebrantable amistad.»

Odio que los escritores hagan esto. ¡Que no me digas que va a pasar algo, que me pones nerviosa! Ahora ya estoy con la intriga, jum.

 

«Quería a Mario, eso lo tenía claro, pero antes necesitaba cerrar las puertas del pasado. Se sentía protegida con él, su vida estaba muy planificada, pero también añoraba a veces, la espontaneidad y locura que le proporcionó aquel chico que conoció en Florencia.»

Bonita, no quiero joder tu super burbuja, pero eso no es amor. Como mucho cariño y hasta dudo que sea eso. Si te aburres como una ostra, chavala.

«No habían hecho ningún tipo de prueba, pero Julieta sabía que el problema no era ella. Estaba segura porque ya tuvo la oportunidad de sentir a un hijo dentro, pero nadie lo supo, salvo Miranda. Pero eso ocurrió hacía mucho tiempo y se quedó Florencia, junto a sus ansias de enfrentarse a todos y ser libre para siempre.»

… Siento decirlo así, pero… HOSTIA PUTA. Sabía que había sido un desliz, pero no imaginaba que hubiera llegado a algo así. Qué fuerte… Acabo de flipar.

Capítulo 3

Ignacio Tesler: Ya es oficial: todos locos. Pero, vamos a ver, ¿qué persona en su sano juicio iría a una cena con una persona que acaba de describirle cosas de su vida que no debería saber nadie? Yo no, desde luego.

Miranda y su problema alimenticio: Esta tía no es normal. Sale del restaurante diciendo que le duele el estómago pero, en cuanto llega a la oficina, se come una chocolatina y, acto seguido, una coca cola. Muy normal, sí.

A ver, porque he leído un cacho y… Vamos por partes:

Descubrimiento: no es algo que me haya sorprendido el que su madre les siguiera la pista. A pesar de ver mal lo que hizo, sigue siendo su madre. Lo que sí me ha sorprendido es que fuera de ella de quien quisiera hablar Tesler, tenía la sensación de que sería otra persona u otra razón.

Reacción de las hermanas: yo no sé cómo aguantan. Eso me pasa a mí y el pollo a mi padre se lo monto, vamos.

Julieta y su atracción por Tesler: me pregunto hasta dónde llegará con eso, pero no es algo que me agrade. No sé si es porque el tipo no termina de convencerme o solo por una sensación, pero no me gustaría que pasase nada entre ambos. Siendo el amante de su madre le veo más como un buen amigo-padrastro que algo más.

… No me lo puedo creer. Pues sigo pensando exactamente igual: ese tío no me gusta en absoluto.

«Fue hasta el baño, se peinó un poco, se lavó los dientes y se puso uno de los albornoces que colgaban detrás de la puerta.»

Como que se lavó los dientes. ¿Con qué? Porque dudo que en el clutch llevase uno.

… Mira, siento decirlo así, pero me cago en Florencia. ¿Qué narices pasó en Florencia? Por el amor del cielo, me estás poniendo mala, Bárbara.

Capítulo 4

No me parece bien en absoluto lo que está haciendo. Si no te gusta tu matrimonio, déjalo, o al menos háblalo con él si no quieres dejarlo. Nunca he visto bien algo así y mucho menos a la tercera persona. Entiendo que el más culpable es el que tiene pareja, pero perdonad que os diga que hay que tener cara para estar con alguien que tiene una persona ya en su vida a sabiendas de esto. No lo veo bien, le pese a quien le pese.

Sé por qué lo hace ella, es muy simple: está hasta las narices de su monótono y aburrido matrimonio y ha decidido darle un giro inesperado a su vida. Pero, ¿de verdad tiene que ser así? ¿No le parece suficientemente interesante el dejar la relación y punto? No, se tiene que tirar al ex amante de su madre. Te has coronado, Julieta. Qué difícil es la gente a veces y cómo les encanta el morbo del “poder ser pillados”.

«–[…] Pienso que todas las personas que pasan por tu vida dejan una huella. Ya sean duraderas o cortas, todas las relaciones te marcan de algún modo»

Íñigo no me cae bien, pero ahí tiene más razón que un santo.

Joer con los nombrecitos. Ignacio e Íñigo, me estoy liando ya, cuando hablan Miranda y Julieta me hago un lio porque hablan de ambos a la vez y me lio.

Capítulo 5

I’m fliping. No pillo eso de darse un año sabático. Es decir, sí que lo entiendo, pero no creo que solucione nada. Cuando las cosas van así lo mejor es cortar por lo sano, si no, al final terminará mal.

« Julieta estuvo casi todo el trayecto mirando por la ventana, evitando cruzar la mirada con la de su acompañante. Le parecía una locura lo que estaba haciendo. »

Em… El qué, ¿ir a comer con un compañero de clase? ¡Uy, cuidado, que va a ir al infierno por blasfemia! Ofú qué tía más tonta. Y si te lo tiras, ¿qué? Mario bien que está haciendo lo que le sale.

« –Te invito, ¿qué bebes? –preguntó él.

–Martini. Pero yo pago las copas. Las dos –recalcó Julieta.

–Si eso sirve para poder hablar tranquilo contigo un rato está bien. Paga tú las putas copas.»

¡Y ahí está el genio italiano! Ya era hora de que saliera. Tan perfectos y mujeriegos… Aunque, bueno, como muchos tíos en todas partes. Pero a estos siempre los he visto mucho más bipolares.

« –Tendrás que trabajar más para conseguirlo. Invítame a cenar por lo menos, ¿no? –dijo Julieta a la vez que daba un flojo puñetazo en el hombro.

–Eso me gusta. Siempre me lo ponen demasiado fácil. Espero que después merezca la pena.

–Haz tú que merezca la pena –le pidió mirándole a los ojos–. Y ahora llévame a casa.»

Y eso, niñas, es tener dos dedos de frente. Ole por ti, Julieta. Haces bien, que se lo curre, que los tíos se acomodan mucho a veces para ligar. ¿Quiere sexo? Pues hay que ganárselo.

He descubierto algo interesante de Miranda: siempre que hay una conversación importante, coge una Coca-Cola, se ve que tiene complejo de espectadora. Una buena historia de película entra mejor con una cola y unas palomitas.

Mario y Karen: jodiendo con Mario. Si antes me caía mal ahora me cae peor aún. Vamos, anda que se lo ha pensado para tirarse a una, y la otra idiota enamorada perdida. Si es que no…

«Dieron un paseo hasta el puente de La Carraia, callejearon entre risas y en algún momento, incluso llegaron a cogerse la mano. Fue una sensación distinta, pero no incómoda. Para ella, por no ser la mano de Mario la que le apretaba con fuerza y le acariciaba con el pulgar los nudillos, y para él, simplemente, porque nunca daba la mano a las chicas.»

Son tan distintos que precisamente eso es lo que, según creo yo, los hace la pareja perfecta. Una tiene unas inseguridades y el otro tiene algunas muy diferentes. Están redescubriéndose a sí mismos entre los dos y eso es muy bonito.

Ruta por casa de Tiziano: cada vez me cae mejor este chico. Y adoro Florencia. Todo es tan perfecto… Que no me extraña que sea ficción. Tanta perfección solo existe en la realidad alternativa donde se esconden todas las historias novelescas.

«–A mí me parece bien. Ya es hora de que haga lo que le dé la gana. Siempre la habéis tenido cohibida.

No le dijo nada a su novia, pero a Arturo le gustaba el cambio que había provocado en Julieta aquel chico tan sencillo y natural. Sin duda, su hermano y él le había caído bien.»

Tú también me caes muy bien a mí, Arturito. Así se habla. ¡Arriba el poder italiano! [Lo sé, soy algo bipolar]

«–Tenéis que tocar el hocico del jabalí y colocar una moneda en su boca. Si cae dentro de esta rejilla –señaló hacia abajo–, volveréis a Florencia –añadió Filippo.»

¡¡¡¡YO LO HICE!!!! ¡¡Y entró a la primera!! Y con la Fontana pasó algo parecido. Es mi destino, tengo que volver *-*. Soñar es gratis, pero ojalá, porque Florencia es preciosa, mucho más que Roma para mi gusto.

«Todas aquellas manifestaciones de cariño no terminaron de gustar a Jorge, que entendió que entre ellos había algo más que una simple amistad, por lo que se marchó de la cuidad buscando la forma de que su hija se alejase cuanto antes de ese chico.»

Puf, ahora en lugar de Nancy, el que me cae mal es su padre. Qué tío más pesado, ni que fuera una cría. Encima no lo entiendo, si tu hija es feliz, te callas, porque el muchacho no es mala gente. Si estuviese metida en drogas pues mira, pero joder, está enamorada y punto. Que gente, de verdad, me exasperan.

Pelea y reacción de Julieta al enterarse del motivo: esta tía es tonta. No es que sea romántico, es que es normal que le haya pasado eso. Qué poquita empatía tiene la muchacha. Como mucho se puede haber cabreado por los golpes y bueno… Teniendo en cuenta que son tíos y que el Carlo es gilipollas, a mí no me extraña en absoluto que le diera un puñetazo.

La gilipollez del candadito: siento decirlo así, pero es que es eso. Cada año cuelgan tantos que muchas veces los carabinieri tienen que ir cortando porque los puentes se hunden. No habrá formas de demostrar el amor que con esa tontería. Además, ¿para qué? Si la mitad de esos candados no cumplen su función y terminan siendo el recuerdo de lo que una vez fue y ya no. No le encuentro sentido a esas tonterías. Puede que ahora lo piense porque no esté enamorada, nunca digas nunca, pero lo veo muy tonto.

P.D.: Que conste que no estoy diciendo nada de lo del embarazo porque ya lo había dicho en capítulos anteriores y era tontería, sorpresa no es ninguna.

Joder, me he enganchado tanto que no puedo parar de leer, después os cuento. Resumiendo ha sido embarazo, felicidad, Mario pillado con la profesora y accidente, ahí me hayo. ¡¡Voy pa allá!!

Capítulo 7 (sé que me he saltado uno, pero con la emoción no me he dado cuenta)

«–Sí. Mi hijo Fabio es complicado, pero Paola lo ha sabido hacer muy bien con él. Es una gran mujer.»

Que una suegra diga eso de una nuera, es un logro muy gordo eh. Paola tiene el cielo ganado ya me parece.

«–Lo que quiero decirte con esto es que todas las parejas tienen sus momentos y a veces, necesitan tiempo para que la relación madure. Pero si son uno para el otro, por mucho tiempo que pase o por muchos obstáculos que les ponga la vida, conseguirán estar juntos. No lo olvides.»

Sabia, Nonna, di que sí, que eso es exactamente lo que va a pasar al final de la novela. Lo intuyo.

«Jorge intentaba dar conversación a su hija para volver a la normalidad, pero ella no le hablaba. No lo hizo en muchos meses, le dolía demasiado lo que le había hecho. No creía que la quisiera tanto como decía si le obligaba a eso.»

Opino igual. No la quiere si le obligó a eso viendo que estaba sana, feliz y la trataban como en casa. Qué narices, si la trataban mejor que en casa. Qué odio le tengo a este tío, y me da igual que fuera por miedo a perderla o lo que fuera. Eso no es ser buen padre. Si fuese más pequeña, lo entendería, pero no con esa edad.

«Tampoco dejó de llorar, lo que hizo que Jorge se sintiese incómodo ante el resto de pasajeros
que les rodeaban, que a veces, demostraban lástima por ella.»

Definitivamente, no es un buen padre. Es un cacho de cabrón. O sea, no te da pena ver a tu hija así, te da vergüenza por el bochorno que te hace pasar llorando. Hasta los pasajeros sienten más lástima que tú. Qué asco me das, Jorge.

Ahora entiendo perfectamente el título de la novela. No lo había pillado en todo el rato hasta ahora. Buena jugada, Bárbara. Me engañaste cuando hablaste de la desaparición de la madre y pensé que se trataba de ella, pero no.

«Esa última discusión, unida a la confesión de Miranda, vía Íñigo, […]»

Me ha encantado lo de «vía Íñigo» jajajajajaja

«–Me voy a ir sin decir nada a nadie.

–¿Cómo… hizo tu madre…? –Miranda no se atrevía siquiera a formular la pregunta.

–No me da otra opción. Estoy cansada de que siempre tenga la última palabra –respondió Julieta con semblante serio.

–Vaya… con todo lo que la has criticado, terminas actuando igual…»

¿Qué he dicho yo antes? Nunca digas nunca, que mira lo que pasa. ZAS.

«–Si yo no fuese a Florencia a buscar a Tiziano, ¿tú volverías conmigo?

–No –respondió de forma rotunda. –Ya sabes que no soy un hombre de segundas oportunidades.

–¿Por qué no? Ya no soy una mujer casada.

–En otras circunstancias ni siquiera me hubiese importado seguir contigo aún estando casada. Pero… para ser sincero, no quiero que se estropee la relación que hemos creado. Me importas demasiado.»

Bueno… Ahora me cae un poco mejor, pero tampoco para tirar cohetes. Solo gana un par de puntos.

Pues claro que veo lógica la reacción de Tiziano al volver a verla. Normal. Yo de estar en su situación puede que ni siquiera hubiera hablado con ella, mucho ha hecho. ¿Qué van a terminar juntos? Pues claro, de eso trata la novela. Además, no habría segunda parte de no ser así. Pero la reacción es muy lógica y normal.

«–Soy Graziella Tarenzi. La novia de Tiziano. ¿Y tú eres…?

En ese momento Julieta sintió que se moría. ¿Cómo podía haber creído todo lo que Tiziano le había dicho?

–Soy una vieja amiga que ya se marchaba –respondió humillada.»

Reitero mis palabras de no hace mucho: esta tía es idiota. Claro, con novia y un cuadro tuyo adornando el centro de su casa. Tócate las narices, bonita. ¿No te funcionan las neuronas o qué?

«–He tenido tanto miedo de que volvieras a irte… –le susurró al oído.

–Ahora estoy más segura que nunca de que no quiero a ir a ningún sitio.»

Sí, super claro. Tanto que antes, cuando una p** loca te ha dicho que era su novia, ya te querías ir. Manda narices…

Mario: claro, ahora la echas de menos pero antes bien que pasabas de ella. Es totalmente el dicho de «no sabes lo que tienes hasta que lo pierdes». Nunca se puede descuidar la pareja, mucho menos si trabajas tantísimo. Y si la querías, poco lo demostrabas. Lo material no importa en ese sentido. Ahora te jodes, así de claro, Mario.

«–En mi vida pensé que volvería a pasar por lo mismo. Sin duda, esta vez es mucho peor. Siento que he vuelto a fallar y una vez más no sé por qué –le explicaba Jorge.

–Esa misma sensación tengo yo. No sé que he podido hacer. Me siento tan avergonzado, prometí que la cuidaría y mira lo que he conseguido.»

No me puedo creer que lo digan en serio. Pero… ¿cómo pueden ser tan cínicos? Lo peor es que lo creen profundamente. Por el amor del cielo… Qué depresión de hombres.

«Las cosas no podían quedar así, necesitaba venganza, iba a por ella, le haría sufrir del mismo modo que él lo estaba haciendo. Y por supuesto, nadie sabría lo sucedido.»

No me lo puedo creer. Lo voy a decir, tengo que decirlo o estallo: será hijo de puta. Alucino. Lo peor es que es cierto que hay gente así. Hice bien en que me cayese como el culo desde la página uno.

Miranda e Íñigo: oh… Qué bonito… Por fin algo de felicidad sin nada de por medio. Cuánta tensión acumulada, por dios. Voy a llorar.

Mario en Florencia: … ¿Ya está? ¿Eso es todo lo que Mario iba a hacer? Tan chulo que se ha puesto y tan «va a volver porque lo digo yo». Será cínico y cobarde. Qué asco de hombre.

Llegada a España de Julieta y Tiziano: joder, parece que están en un tablero de ajedrez todos en el que los jugadores son Julieta y Jorge. Que si ahora os vais, que si ahora os quedáis… Falta que les diga cuándo ir al baño. Por Dios… Qué tío más… Puf.

FIN: ha terminado justo igual a como había empezado, con el prólogo. Simplemente… No tengo palabras para describir lo vivido con esta lectura. La he terminado en dos días a pesar del lío que tengo (gracias a Dios que leo medianamente rápido). Ha sido una nueva experiencia con sus más y sus menos, pero bastante agradable a mi parecer. Estoy deseando empezar la segunda parte.

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