Prejuicios que no tienen fin

Creo que ya hice una entrada parecida cuando abrí el blog, pero es que seguir viendo las mismas cosas, seguir cometiendo los mismos errores, tropezar siempre con la misma piedra, hace que vuelva a querer expresar mis sentimientos contra algo que, posiblemente, no vaya a cambiar nunca: el qué dirán.

Me cuesta mucho, al igual que la mayoría de los que me estáis leyendo, deshacerme de los prejuicios que la sociedad crea y hace mella en cada ser humano que deambula por el globo terráqueo. Hay miles de millones de personas en el mundo —y no pienso poner datos, esto no es estadística— como para que nos estemos preocupando de qué piensan de nosotros todas y cada una de ellas. ¿Os hacéis una ligera idea de la represión que tienen muchísimos adolescentes y niños pequeños por culpa de estos prejuicios? Posiblemente vosotros mismos habéis sido uno de esos chicos incomprendidos, aunque este es un problema que nada tiene que ver con la edad.

¿Por qué este tema precisamente ahora? Por una razón muy sencilla y, permitidme decirlo, tan tonta como estar viendo un vídeo el YouTube. Revisando los vlogs o vídeo blogs que hice hasta ahora en el canal de Orbe Cultural, la red social me ha puesto en el apartado de sugerencias algo que hacía años que no escuchaba. Una canción tan buena y que tantísimo me ayudó cuando era una adolescente perdida, una canción de tantas que había dentro de una saga de películas que marcó toda mi infancia. Hablo de ‘Now or never’, interpretada por el casting de High School Musical.

Lo triste de todo esto es que, por un ligero momento, he sentido vergüenza por haber pensado «ostras, qué guay, voy a ponerla ahora que me encanta»; y he pensado eso precisamente por los prejuicios que, a base de llevar años escuchando, yo misma he terminado creyendo y adoptando míos. ¿Por qué esa película o cualquier otra tiene que ser una, como vulgarmente se llama, mierda? ¿Por qué hay que martirizar y atacar a todo aquel que tenga afinidad por ella? ¿Acaso son mejores las personas que ven, por ejemplo, películas de James Cameron a los que prefieren visualizar comedias románticas de adolescentes? ¿Qué te da a ti el derecho de decidir qué es bueno y qué deja de serlo? Nada. Nada te da ese derecho y, sin embargo, se lo otorgas.

Nadie puede decir que jamás ha menospreciado de alguna forma a otra persona por los gustos literarios, cinéfilos o artísticos que tiene, porque sabemos todos que sería una burda mentira. Por pequeña que fuera esa injuria, la hemos hecho o pensado. Con toda la parrafada no pretendo haceros sentiros mal, sino que reflexionéis, que penséis un poco en cómo os sentís cuando alguien echa por tierra vuestro trabajo o vuestros gustos personales y que no hagáis ni permitáis que eso les suceda a los demás.

Yo, a día de hoy y gracias a que he cambiado bastante desde mi adolescencia, puedo decir, alto y con orgullo, que sí, soy fan de High School Musical y sigo cantando sus canciones, tanto o más que cuando estaban de moda. ¿Sabéis que es lo mejor? Que estoy orgullosa de ello.

Gracias por llegar hasta el final 😉

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s