The man who can’t be moved

Volviendo a la esquina donde te vi la primera vez.

Acamparé en mi saco de dormir, no me moveré.

Tengo algunas palabras escritas en un cartel, sostengo tu foto en mi mano

Diciendo «si ves a esta chica, ¿puedes decirle que estoy aquí?».

«Esto es ridículo», no paraba de repetir mi cerebro a cada minuto que pasaba. ¿Cómo iba a volver aquí? Ni siquiera era su ciudad natal. Posiblemente ella ya estuviera lejos, muy lejos de aquí…

No. Había realizado aquel recorrido solo para poder cumplir con esto.

Recuerdo el día que me dijo cuál era su canción favorita. El por qué aún es un misterio para mí. También recuerdo su sueño: aquel caballero andante que recorrería medio mundo por ella y la esperaría con esa canción puesta, haciendo lo mismo que citaba la letra.

En aquel instante no comprendí quién sería capaz de algo así. Ahora, todo es distinto. Ella no está, eligió otro camino, y yo permanezco aquí, como un imbécil, realizando su pequeño y minimalista sueño.

Algunos intentan darme dinero, no lo entienden:

No estoy roto, solo soy un hombre con el corazón quebrado.

Sé que no tiene sentido, pero ¿qué más puedo hacer?

¿Cómo puedo seguir adelante cuando todavía estoy enamorado de ti?

La canción suena en bucle desde el altavoz de mi móvil. No tengo nada más potente, así que debo conformarme. Cuanto más la escucho, mejor entiendo la letra. Lo identificado que me siento llega a darme cierto respeto.

Pienso lo mismo que el hombre que está apostado en esa esquina. Yo estoy igual, con mi saco de dormir a la entrada del banco donde trabajaba. Mucha gente ha pensado que soy un mendigo; cuando se percataban de que mi traje seguía intacto, su mirada tornaba con curiosidad, aunque también me he topado con desdén en muchas de ellas.

Siento la misma desesperación: ¿qué otra cosa puedo hacer?

Porque si un día despiertas y te das cuenta de que me echas de menos

Y tu corazón empieza a imaginar en qué lugar del planeta podría estar.

Pienso que quizás volverás aquí, al lugar donde nos conocimos

Y me verás esperándote en la esquina de la calle.

La esperanza es lo último que se pierde. Llevan repitiéndome eso desde que era pequeño, pero después de dos días aquí, comienzo a dudar si realmente no llegaré a perderla.

¿Qué estoy haciendo aquí?

Ojalá escuche a su corazón; ojalá no vea las cosas malas; ojalá me perdone alguna vez; ojalá vuelva al lugar donde la vi por primera vez.

Así que no voy a moverme.

No voy a moverme.

Sé que vendrá. Presiento que lo hará.

La policía me dijo: «hijo, no puedes quedarte aquí».

Yo contesté: «hay alguien a quien estoy esperando, ya sea un día, un mes, un año…

Tengo que permanecer en mi puesto incluso si llueve o nieva.

Si ella cambia de opinión, este será el primer lugar al que irá».

Apenas hace unos minutos que el grupo de policías ha decidido darme por perdido. No creo problemas en la vía pública, no tengo mal olor y no estorbo: no pueden echarme. Uno de ellos se ha apiadado de mí, regañando a los compañeros que no podían evitar soltar algún comentario de incredulidad por mi actitud.

Sé que muchos no lo entienden, pero no me importa. Todo lo que hago, todo lo que aguanto, es solo por ella.

La lluvia de invierno no ha llegado a importarme demasiado estos días, pero la nieve… es otro tema. Solo a mí se me ocurre hacer una hazaña tal en invierno.

Tengo que soportarlo, sea como sea.

Porque si un día despiertas y te das cuenta de que me echas de menos

Y tu corazón empieza a imaginar en qué lugar del planeta podría estar.

Pienso que quizás volverás aquí, al lugar donde nos conocimos

Y me verás esperándote en la esquina de la calle.

Así que no voy a moverme.

No voy a moverme.

No voy a moverme.

No voy a moverme.

Yo también repito esas palabras cada vez que suenan por los altavoces. Ya, incluso, me atrevo a cantarla sin temer el qué dirán. Total, no pueden decir más.

La gente habla sobre el chico

Que espera a una chica.

No hay agujeros en sus zapatos,

Pero sí un enorme hueco en su mundo.

Cada vez me siento más vacío. Han pasado semanas, pero no apareces.

La llama se va apagando poco a poco mientras intento mantener su calor aferrándome al sonido que ya he llegado a aborrecer y amar, a partes iguales.

¿Cómo puede una canción causar tanto revuelo?

La gente se amontona a mi alrededor. Me he convertido en una feria, un circo, un tipo de entretenimiento mejor que la televisión. ¿Debería alegrarme por apartar esas pequeñas cabezas de algo tan insulso como ese aparato? ¿Hago el bien solo por llevar el amor a un nivel al que pocos han llegado?

Quizás me haga famoso como el hombre que no puede moverse.

Y quizás no lo creas, pero me verás en las noticias

Y puede que vuelvas corriendo a la esquina

Porque sabes que esto es solo por ti.

Sigo esperándote.

Soy el hombre que no puede ser movido.

Permaneceré aquí unos días más. Solo un poco más…

Porque si un día despiertas y te das cuenta de que me echas de menos

Y tu corazón empieza a imaginar en qué lugar del planeta podría estar.

Pienso que quizás volverás aquí, al lugar donde nos conocimos

Y me verás esperándote en la esquina de la calle.

La caridad de la gente hace que me reconforte.

Ya no me visitan por morbo, sino por compasión. Todos dicen que vendrás. Ojalá tengan razón.

Volviendo a la esquina donde te vi por primera vez.

Voy a acampar en mi saco de dormir, no me moveré.

Levanto la cabeza por última vez en aquella puerta. No puedo permanecer así más tiempo. Si me has olvidado, yo debo hacer lo mismo.

Eso era lo que pensaba hasta que vi tu hermosa melena rubia aparecer por la esquina de la calle donde te vi por primera vez.

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